Los últimos meses han sido raros. Los pensamientos de finales del verano sobre lo que significa la amistad y lo duro que es ir sintiendo que tu círculo se va estrechando poco a poco se han ido perdiendo en el olvido. Ya no importan demasiado, supongo que me he habituado a la vida que llevamos, más solitaria, solo nosotros dos, sin tener que rendir cuentas a nadie. Hasta nos hemos ido de vacaciones los dos solos, bueno, solos no, con nuestros pequeños. Los dos necesitábamos respirar el aire fuera de Madrid, demasiadas cosas viciándolo ya lo hacían irrespirable.
Ahora se acerca la navidad y sigo viendo que estaremos alejados de la gente. Ni cenas con amigos, ni fiestas multitudinarias de nochevieja... nada, ningún plan por delante más que los de disfrutar de nuestro tiempo juntos. Supongo que en el fondo siento pena por que sea así, pero después de celebraciones a las que vamos por compromiso y en las que nos sentimos fuera de lugar, casi prefiero que sea de esta manera.
Sé que esto de dejarlo por escrito no es más que un modo de dejar un mensaje al viento. No sé ni siquiera con quien hablar de estos temas. Es como volver a épocas pasadas, épocas que no echaba de menos pero que he vivido el tiempo suficiente como para saber que puedo sobrevivir.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada