06 enero 2012

Navidades agridulces

A pesar de que la Navidad es mi época favorita del año y de que todos los años me ilusiono cuando llega, últimamente siempre termino con un sabor agridulce en los labios. Este año no está siendo una excepción y el descomunal gripazo que he cogido que me está durando la mitad de las fiestas no creo que esté ayudando mucho.

Una de las cosas que siempre me han hecho ilusión son los regalos. Cuando regalas cosas que sorprendes y ves la cara de la gente al abrirlos,  esa sensación de felicidad ante lo desconocido, sabiendo que es algo que una persona a la que aprecias ha buscado para llegarte muy hondo. Pero en los últimos años nadie ha conseguido sorprenderme con nada, nadie ha conseguido que un regalo sea auténtico. Sé que soy más rara que un perro verde, pero de ahí a no conocerme en absoluto... hay un mundo. Por mi cumpleaños opté por la opción más sencilla, una lista de deseos donde iba apuntando desvaríos curiosos y cosas que me gustaría tener, pero más como una directriz a ver si alguien conseguía entender mis gustos, pero creo que ni con esas.

No me puedo quejar de regalos, es lo que yo había pedido, pero sólo han rascado la superficie de lo que había escrito, nadie no ha mirado más allá, como siempre. Sigo siendo la desconocida de siempre para todos...

Lo único que me consuela es que he conseguido sacarle una buena sonrisa a mi pareja y hacer que al menos él disfrutara de auténticas sorpresas este año.

20 diciembre 2011

A pesar de todo... Felices fiestas

Aún con mi pesimismo habitual, quiero dejar por aquí mi felicitación navideña de este año. Un poco más agridulce, pero original.


Qué gran idea, ¿verdad? Mucho mejor celebrar la Navidad en esta época del año que a finales de diciembre, cuando las tiendas están siempre llenas de gente. Me recuerda a los discursos navideños de la Reina a toda la Commonwealth, allá por los 50, con la estampa tradicional de los australianos comiendo gambas congeladas, pavo asado y pudín de Navidad en la playa de Bondi. Siempre había un árbol de Navidad plantado en la arena. Estaba decorado con lo que ahora pienso que es vómito.

La semana pasada me tocó una especie de galletita de la fortuna donde decía "Tu rol es el de Comilón". Me pareció genial: me gustan los juegos de rol, nunca había sido un Comilón, me pregunto cuántos puntos de vida tiene. Y después vi otro mensaje debajo donde ponía que a las 22.00 mi rol sería Orador Post-Cena Navideña, algo que solo cabría encontrar en la peor mazmorra: un monstruo que se tambalea, con una camisa blanca con adornos, mientras busca a gente que lo escuche. Tres horas después, los exploradores aparecen petrificados de aburrimiento, con el café congelado y la chocolatina de menta derretida en las manos.

Todo esto me recuerda por qué dejé Dungeons & Dragons. Había demasiados monstruos. En los viejos tiempos podías ir a una mazmorra sin encontrar mucho más que algunos orcos y hombres lagarto, pero de repente todo el mundo empezó a inventarse monstruos y al poco tiempo resultaba que, llevando una maldita espada mágica, lo que realmente necesitabas para ser un aventurero de verdad eran los quince volúmenes de la Guía sobre Mostruos de Marcus L. Rowland y la capacidad de leer muy, muy rápido, porque si no eras capaz de reconocerlos desde fuera te encontrabas rápidamente con la oportunidad de echarles un
buen vistazo desde dentro de sus amígdalas.

En fin, ese papelito decía que me tocaba hablar sobre Navidades Alienígenas, lo cual me venía bien porque siempre me gusta saber de qué tema me voy a desviar. Lo intentaré; he sido muchas cosas malas en la vida aunque, gracias a Dios, nunca he sido muy fan de "Los 7 de Blake".

En cualquier caso, las Navidades ya son bastante alienígenas por sí mismas. Es curioso, pero cuando ves imágenes de Santa Claus siempre lleva los mismos juguetes en el saco. Un osito de peluche, una muñeca, una trompeta y una locomotora de madera. Siempre. Algunas veces también lleva algunos bastones de caramelo a rayas rojas y blancas. No sé por qué, pero nunca se ven en las tiendas, y si algún niño pide una locomotora de madera hoy en día, significa que vive en el fondo de un agujero en una isla desierta y que nunca ha oído hablar de la televisión, porque las últimas Navidades mi hija recibió un montón de juguetes (algunos coches, un avión, cosas así) y no se parecían a aquello en absoluto. Todos y cada uno de sus regalos eran robots.

Y no simples robots. Conozco el aspecto que deben tener los robots; de niño tuve un robot. Se veía que era un robot: tenía dos ruedas dentadas en el pecho y los ojos se le encendían cuando le retorcías la llave, lo cual es normal, ya que le pasaría a todo el mundo. Y también tenía un Robot Mágico... bueno, todos tuvimos uno, ¿no? Y cuando nos hartábamos de la autosuficiencia con que se paseaba por su espejo y acertaba todas las respuestas, las arrancábamos para colocarlas de otra forma porque nos salía de las narices. Si es que éramos unos demonios.

Pero estos nuevos robots son subversivos. Son robots camuflados.

A nuestro alrededor se está librando una especie de guerra robot. Yo aún no la acabo de entender, aunque parece que los críos están increíblemente bien informados sobre el tema. Parece que los robots buenos se distinguen de los malos en que los buenos tienen cabezas
humanas, algo como aquella escena de "Saturn Five", ¿os acordáis? Esa en la que al robot se le ocurre que la mejor forma de parecer humano es cortarle la cabeza a algún humano y clavarla en su antena. Todos los robots tienen la misma pinta que un jugador de fútbol americano recién atropellado por un Volkswagen.

Van por ahí salvando el universo de otro puñado de robots, entendiendo "salvar el universo" como "grandes batallas láser". El universo no tiene muy buena pinta después de que lo salven, pero, qué narices, está salvado.

De todas formas, ninguno de sus regalos parecía lo que debería parecer. Una colección de rocas de plástico resultaron ser Señores Roca, con nombres excitantemente rocosos como Pedrusco y Pepita. Sí, otro hatajo de putos robots. De hecho, la única cosa navideña
que había en nuestra casa era el nacimiento, y no estoy convencido del todo de que, pulsando un botón, María y Josoide no fueran a luchar por su dominio contra los Tres Reyotes.

El más raro de todos, sin embargo, era Kraak, Príncipe de las Tinieblas. Por 14,95 libras debe de ser una ganga de príncipe de las tinieblas. Es un zoide, probablemente del planeta Zoide de la galaxia Zoide, porque aunque los modelos son bastante buenos, el argumento que tienen detrás es una mierda, el equivalente en la ciencia ficción a una hamburguesa de McDonald's. Pero me gusta el bueno de Kraak, aun así, porque solo tardamos toda la mañana del día de Navidad en montarlo. Está hecho de plástico rojo y gris, un auténtico milagro tecnológico del poliestireno, y tiene el mismo aspecto de un pollo que lleve muerto, digamos, unos tres meses. Métele dos pilas por su culo de robot y empieza a aterrorizar a todo el universo, tal y como asegura el anuncio, y lo hace así: camina unos veinte centímetros muuuuuuuuy lentamente, dando pena, mientras se le retuercen docenas de pequeños pistones de plástico, y entonces se cae.

Kraak tiene ese instinto de supervivencia que hace a un piloto kamikaze parecer un voluntario de seguridad vial. No sé cómo será el terreno allá en Zoide, pero le resulta bastante difícil desplazarse por la típica moqueta de dormitorio. Aunque no me sorprende que aterrorice a todo el universo: debe ser bastante aterrador que te caigan encima toneladas y más toneladas de robot de guerra, con sus piececitos dando vueltas tristemente. Te entran ganas de suicidarte por solidaridad. Ah, y tiene otra arma diabólica: se puede arrancar la cabeza y colarla debajo del sofá. Eso sí que da miedo. Lo hemos probado contra otros zoides, y puedo deciros que la tecnología de los robots de combate consiste, básicamente, en caer delante de su adversario para intentar que tropiece. Es una tarea difícil porque el instinto natural de todos los zoides es caerse tan pronto como apartas la mano.

Pero incluso Kraak tiene problemas comparado con un robot que nos enseñó un vecino orgulloso. Un Transformer, creo que era. No está construido solo como un coche o un avión, es una flota entera de vehículos que, en cuanto amenaza el desastre, se arman formando una única gran máquina de guerra. Esa es la teoría, al menos. Apuesto a que en el momento de la verdad esa puta cosa deberá afrontar la batalla a medio montar porque su torso lleva retraso en el aeropuerto de Gatwick y su pierna izquierda está en un atasco a las afueras de Luton.

Hace poco vimos "Santa Claus: la película". ¿Alguien la ha visto? Bastante espantosa; la única risa es cuando aparentemente dejan que el reno esnife coca para conseguir despegar. No me extraña que Rudolf tenga el hocico rojo si se pasa media vida con un rulo dentro.

De todas formas, deberíais ver el taller de Santa Claus. Justo como pensaba. Cada maldito muñeco está hecho de madera y pintado con colores chillones. Es posible, y de hecho supongo que es probablemente inevitable, que si accionas el interruptor correcto de los balancines o las encantadoras muñecas de madera, también se conviertan en robots, pero lo dudo. Examiné cuidadosamente el lugar y no había una sola máquina de moldeado de plástico. Ni uno solo de los elfos tenía pinta de saber por qué lado coger un soplete. No vi ninguno de los juguetes verdaderamente tradicionales. Ni Rambos, ni modelos de plástico de Karate kid, ninguna de esas raras máquinas didácticas diseñadas para enseñar a tu hijo a hablar como un controlador de la NASA con sinusitis y una edad mental de cinco años.

Bueno, pues tengo una teoría para todo esto. Básicamente, es que los Santa Clauses son específicos para cada planeta y nosotros tenemos el que no nos tocaba.

Sospecho que fueron las pruebas nucleares a principios de los 50 las que se cargaron el, ya sabéis, el tejido del tiempo y el espacio. Las pruebas secretas en el polo norte abrieron un, bueno, una especie de agujero interdimensional, y todo lo que hace Santa Claus se desvía de alguna manera a Zoide o a donde sea, y a nosotros nos llega todo lo que hace el otro, y como es un robot de plástico, solo fabrica cosas que se le dan bien.

Los que lo deben llevar peor son los niños de Zoide. Se levantan la mañana de Navidad, se desenchufan de sus unidades de recarga, traquetean hasta el final de la cama (parando solamente para caerse un par de veces) disparándose juguetonamente sus lásers de la megamuerte, echan un vistazo en sus recintos portátiles de almacenamiento y ¿qué encuentran? No son los instrumentos del caos de juguete que esperaban, sino trenes de madera, trompetas, muñecas de trapo y esos bastones blancos y rojos que nunca ves en la vida real. Juguetes que no necesitan pilas. Juguetes que no hay que montar. Juguetes con barniz en vez de plástico. Juguetes alienígenas.

Y debido a esta cosa increíble del espaciotiempo bidireccional, nuestros niños reciben el resto. Rarísimos Masters del Universo de plástico que son a la imaginación lo mismo que la lija a un tomate. Juguetes alienígenas. Quizá esté hecho a propósito, para convertirlos a todos en Zoides. Como dice la canción, mejor andarse con ojo...

Aunque de todas formas, no creo que funcione. Eché un vistazo en la casa de muñecas de mi hija. El bueno de Kraak anda por allí desde que se le gastaron las pilas y sus megacañones se desmembraron. Mr. T lleva ahí ya un par de años, desde que mi hija descubrió que le entraba la ropa de Barbie, y en el baño vive una extraña mujer gato de plástico.

No sé por qué, pero lo que vi me llenó de esperanza. Kraak estaba tomando el té con un perro mecánico, dos Playmobils y tres muñecas. No estaba intentando fulminar a nadie. No importa con qué nos bombardee Santa Claus, podemos con él...

Y ahora vuestros papás y mamás vendrán a llevaros a casa. No os olvidéis de llevaros los globos y los cotillones, y recordad que Papá Noel pronto estará repartiendo regalos a los niños y niñas que hayan sido buenos y se lo hayan ganado.

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Terry Pratchett.

Alejándome del mundo

Los últimos meses han sido raros. Los pensamientos de finales del verano sobre lo que significa la amistad y lo duro que es ir sintiendo que tu círculo se va estrechando poco a poco se han ido perdiendo en el olvido. Ya no importan demasiado, supongo que me he habituado a la vida que llevamos, más solitaria, solo nosotros dos, sin tener que rendir cuentas a nadie. Hasta nos hemos ido de vacaciones los dos solos, bueno, solos no, con nuestros pequeños. Los dos necesitábamos respirar el aire fuera de Madrid, demasiadas cosas viciándolo ya lo hacían irrespirable.

 

Ahora se acerca la navidad y sigo viendo que estaremos alejados de la gente. Ni cenas con amigos, ni fiestas multitudinarias de nochevieja... nada, ningún plan por delante más que los de disfrutar de nuestro tiempo juntos. Supongo que en el fondo siento pena por que sea así, pero después de celebraciones a las que vamos por compromiso y en las que nos sentimos fuera de lugar, casi prefiero que sea de esta manera.

Sé que esto de dejarlo por escrito no es más que un modo de dejar un mensaje al viento. No sé ni siquiera con quien hablar de estos temas. Es como volver a épocas pasadas, épocas que no echaba de menos pero que he vivido el tiempo suficiente como para saber que puedo sobrevivir.

26 septiembre 2011

Cumpleaños victoriano

Otro año más en la vida, otra vuelta más alrededor del sol... y yo sigo aquí. Al final después de las pocas ganas que tenía, conseguí animarme y preparar una fiesta para celebrar mi cumpleaños, una fiesta especial, distinta a las que había hecho antes. No es que los 31 sean un número significativo para mí, es solo que me apetecía hacer algo que me levantase un poco el ánimo con los acontecimientos de los últimos meses.

La fiesta no salió nada mal, aunque siempre con un sabor agridulce de saber que alguna gente estaba allí más por compromiso que por cariño, pero por otro lado tuve la oportunidad de disfrutar con gente que me importa, gente que sí que fue porque quería estar conmigo y celebrar algo especial.

Las fotos del cumpleaños son simpáticas, risas y grandes disfraces para mi noche de máscaras, más necesarias que nunca.


 

11 septiembre 2011

Pensamientos que traen la noche y la soledad

Anoche volvía en coche sola desde una reunión de amigos. Era tarde y tenía por delante unos 95 km y tenía que mantenerme despierta de alguna manera. Puse la música alta para que me acompañara en el trayecto y comencé a pensar en todo lo pasado ese día. No sé si fue tan buena idea, pero al menos no me quedé dormida.

No llevo una buena temporada en mi vida, la gente con la que solía salir y quedar han ido progresivamente dándome la espalda, en muchos casos por cosas que he hecho, pero en la mayor parte de las ocasiones por razones que no puedo llegar a entender porque nadie se ha dignado en decírmelas. Sé que soy una persona con carácter y con el defecto de decir casi siempre lo que pienso, no suelo callarme las cosas, y eso me ha ganado que mucha gente no me hable porque prefiere no oír lo que digo. Pero cuando son gente a la que considerabas amigos y que llevas tiempo dando mucho por ellos, que te den la espalda duele más.

Ayer tuve que oír algo que me rompió por dentro. Una de esas personas que ahora prefieren mantener las distancias conmigo para no hacerse daño, me recordó como había estado a su lado cuando todo el mundo le había vuelto la espalda. ¿Para qué me recuerdan cosas así?, ¿para hacerme sentir más estúpida de lo que me siento ya con esta situación? No sé, creo que se me rompió algo cuando lo oí y pasé horas intentando reunir los pedazos mientras ponía buena cara para no molestar al resto de la gente.

Pasé el resto del día evitando las conversaciones en las que no quería entrar, esquivando a la gente a la que prefería no acercarme y agarrándome con uñas y dientes a aquellos en los que puedo confiar porque me aceptan tal como soy.

Supongo que esa casa no me trae buenos recuerdos, siempre que voy algo malo pasa, la primera vez fue cuando murió mi abuelo y desde entonces siempre se tuerce algo cuando voy allí. Pero seguiré intentando por todos los medios superar los malos tragos si con ello puedo estar con gente a la que quiero a mi lado. Cuando salí anoche de allí solo me apetecía gritar y llorar a pleno pulmón y fue lo que hice gritar con todas mis fuerzas en un sitio en el que no podía molestar a nadie. En cierto modo sentía rabia por alejarme de mis problemas, quería dar la vuelta al coche y enfrentarme con todos a la cara, decirles todo lo que estaban haciendo, lo condenadamente sádicos que pueden llegar a ser intentando protegerse a sí mismos. Pero sé que si hago eso habrá consecuencias no sólo para mi sino también para otros que se verán salpicados en una guerra que no es la suya. No, soy yo la que tiene que seguir carretera adelante sabiendo que mi sitio entre ellos cada pasa más desapercibido y que cuando falte nadie se dará cuenta de ello. Al fin y al cabo, nadie es imprescindible y yo menos que nadie.


10 agosto 2011

Verano de 2011

Está resultando un año francamente extraño. Sigo con mis disquisiciones mentales sobre la estupidez humana, los valores de la amistad y un millar de cosas más. Supongo que va por temporadas, hay épocas en las que estoy efusiva y feliz y otras en las que tengo ganas de tirarme por un puente. Qué le vamos a hacer...

Este verano no ha sido una excepción, mucho movimiento pero poca socialización. La situación actual de amistades alejadas no ayuda. Al final nos fuimos a las Ex Mundis, las jornadas roleras almerienses por excelencia, y no lo pasamos mal, pero me quedé con esa sensación de extraño vacío por dentro, esa sensación de que esto ya no es lo mismo que antes, de que ya no soy la misma persona.

El viaje a Asturias fue un remanso de paz, un tiempo para pensar hacia dónde estamos yendo exactamente. Pero se acabó pronto. Al menos esta vez pude ver el mar, aunque fuese poco tiempo.

La vuelta a Mordor, como siempre, dura, más porque me tocaba trabajar y todo el tema de las obras. Sí, estamos de obras en casa, como si no tuviésemos bastantes cosas que hacer, nos hemos metido a levantar todo el baño y está llevando más tiempo de lo que esperabamos. Bueno, sólo puedo pensar en lo chulo que va quedar porque ahora todo lo que hay son problemas.

La semana que viene volvemos a tener unos días libres que supongo que aprovecharemos para acabar de rematar lo del baño, comprar cosillas y dejar la casa más o menos decente, que va siendo hora. Al menos así no pienso tanto en que la gente que tenía a mi alrededor se ha distanciado por razones estúpidas.

Cada vez me quedan menos personas en las que apoyarme cuando paso un mal rato. Supongo que es verdad el dicho, lo que no te mata te hace más fuerte; esto no me matará y además me ayudará a depender menos de los demás. Hay que valerse por uno mismo.


18 junio 2011

Cansada

La amistad es un concepto extraño. Hace tiempo que sé que los amigos que merecen un nombre tal son muy escasos, un bien preciado que en ocasiones dejamos más abandonado de la cuenta. Mucha gente se pone la medalla de gran amigo sin más pero después nos damos cuenta de que en cuanto las cosas se complican se dan la vuelta y echan a caminar en otra dirección.

Yo he tratado de ser fiel a mis creencias y he intentado por todos los medios estar allí cuando alguien me necesita de verdad, aunque implique coger el coche en mitad de la noche para darle un abrazo a alguien que lo necesita. Pero después de todo me he dado cuenta de las pocas veces que recibo de vuelta algo más que gracias como respuesta. No, lo más habitual es que como respuesta recibas las llamadas cuando están mal para que vayas a echar una mano y un profundo silencio cuando están bien porque siempre hay gente a la que llamar en esos casos y yo no suelo estar en la lista.

Trato de salir adelante con todas estas cosas, no darle importancia a una fiesta a la que no te invitan, una quedada que se olvidan de avisar, una actuación para la que no te llaman, pero poco a poco cada cosa va haciendo mella en la máscara que vas poniendo delante de ti y sólo te quedan dos opciones, estallar y mandarlo todo a la mierda o ponerte una máscara más gruesa y decirte que la próxima vez quizás no estés allí cuando te necesiten.

Sigues adelante, apoyándote en aquellos pocos con los que sabes que siempre podrás contar. Pero la carga sobre tu espíritu está ahí, sabiendo que el dolor que sientes con cada pequeña traición no hace más que volverte más fría y que tal vez acabe por amargarte lo suficiente.

En momentos como estos lo único en lo que puedo pensar es en coger una maleta y dejarlo todo atrás. Cambiar de aires para que los de aquí no me cambien a mí.

29 abril 2011

Muchas cosas en poco tiempo

Llevo varios días queriendo publicar un post y dándome cuenta de que se me iba acumulando el trabajo. Primero fue el viaje de semana santa a casa. No paramos en los cuatro días que estuvimos por allí. Paseos por el Cabo Peñas, Oviedo, Avilés, Cangas de Onís, Covadonga... como siempre comiendo de lujo y todo bien regado con sidra.

Aish, que felicidad... ^_^
Las fotos esta vez no es que hayan sido muy buenas porque me llevé la cámara compacta, y eso se nota. Pero al menos me ha dado para una selección curiosa.


A la vuelta seguía mordiéndome las uñas con el tema de las entrevistas de trabajo, pero entre la partida de rol de los lunes y la cata de té de este mes, ayudaba para que pensase en otras cosas. La verdad es que la cata la he disfrutado como una enana. Tés japoneses y ceremonia del té. Como siempre que probamos este tipo de té terminamos con ganas de irnos a comer sushi, pero este año para variar lo hicimos, nos fuimos de cena a un buffet libre de sushi y pasamos una noche muy agradable de charlas y risas.

Sushi

Por cierto, tengo taza nueva. Me he dado el capricho de comprarme la taza de la que llevaba enamorada unos cuantos meses. Y parece que ha traído suerte, empiezo con los cursos para el nuevo trabajo el martes que viene. A ver como va todo. Ahora solo nos queda celebrar por todo lo alto la fiesta de Beltaine mañana por la noche ^^

Estrenando taza ^^

19 abril 2011

Estrenando libreta ^_^

Estrenando libreta ^_^ by Nemain_C
Estrenando libreta ^_^, a photo by Nemain_C on Flickr.

Con tantas nuevas tecnologías, móviles, ipad, netbooks y demás se me había olvidado lo feliz que me hace estrenar una simple libreta. Es una de esas cosas que resultan agradables, un cuaderno en blanco esperando a que lo llene de palabras.
Este lo he encontrado hoy y me he enamorado, un cuaderno inspirado en los escritos de Leonardo Da Vinci que espero llenar de ideas, buenas o no tan buenas.

17 abril 2011

Primavera

Primavera ^_^ by Nemain_C
Primavera ^_^, a photo by Nemain_C on Flickr.
Me guste o no, el Invierno se ha ido. La primavera ya ha llegado a todo color y calor. Os dejo con una pequeña colección de las fotos que hice en Febrero en el Jardín Botánico. En breve habrá más, estoy deseando volver ^_^